Hermafroditas inducidos artificialmente en Cannabis sativa – Evaluación técnico‑genética para la mejora
Los hermafroditas inducidos artificialmente en Cannabis sativa se utilizan principalmente para la producción de semillas feminizadas. Mediante la aplicación de inhibidores del etileno, como el tiosulfato de plata (STS) o el nitrato de plata, se estimula la formación de flores masculinas en plantas genéticamente femeninas (XX). El polen obtenido carece de cromosoma Y, por lo que la descendencia resultante es mayoritariamente femenina.
Desde el punto de vista técnico‑genético, esta práctica es eficaz para la producción comercial de semillas, pero presenta ciertas limitaciones en programas de mejora a largo plazo:
1. Estabilidad genética
La inducción química no modifica el genotipo, sino que altera temporalmente la expresión hormonal. Sin embargo, si la planta madre presenta una predisposición genética al hermafroditismo bajo estrés, este rasgo puede transmitirse a la descendencia.
2. Sensibilidad al estrés
Líneas derivadas de reversión sexual pueden mostrar mayor tendencia a desarrollar flores masculinas bajo condiciones de estrés (fotoperiodo inestable, fluctuaciones térmicas, déficit nutricional).
3. Diversidad genética
El uso exclusivo de polen feminizante reduce la variabilidad genética efectiva, ya que no intervienen cromosomas Y ni líneas masculinas seleccionadas por vigor, resistencia o estructura floral.
4. Aplicación en mejora profesional
En programas de breeding orientados a estabilidad, resistencia y homogeneidad fenotípica, muchos mejoradores prefieren trabajar con machos seleccionados de forma natural para mantener una base genética amplia y robusta.
Conclusión
La inducción artificial del hermafroditismo es una herramienta técnica útil para la producción controlada de semillas feminizadas. No obstante, en programas de mejora genética a largo plazo, su uso debe evaluarse cuidadosamente para evitar la fijación de rasgos indeseados relacionados con la inestabilidad sexual o la sensibilidad al estrés.